Inducción al sueño

Necesito dormir. Nadie entiende mi mal humor, necesito verte. Sí, solo de verte porque tocarte no podré. Si me preguntaran por mi momento más preciado sin duda diría: la vez en que me tomaste entre tus brazos en el zaguán, me susurraste que me querías más que a tu vida y hoy sé que es cierto.

Pasan las horas, escucho el tic tac del reloj, me desespero viendo como todos almuerzan, van al cine, baila, ríen, cruzan la pista, odio el atardecer y las actividades típicas del día a día. Y así -por fin- llega la noche, me recuesto boca arriba y cruzo las manos. Cierro los ojos y pronuncio tu nombre. Entonces me desdoblo, viajo y pronto estoy ahí contigo, tú moliendo café en el batán y yo de pie.

Luces hermosa, quisiera tener una cámara conmigo, ahora. Tu arco de cupido parece esculpido, las pecas bajo tus ojos también me gustan. De cuando en cuando desgranas maíz y se lo avientas a los pollos. Tienes gracia al moler, cantas un pasillo de esos que solías poner en el tornamesa de la sala.

Quiero cantar contigo pero no puedo. Me siento a tu lado y pregunto ¿Me amas mucho?, no me oyes y nunca lo harás. Me resigno, lloro amargamente. Ahora sonríes y de rato en rato, silbas. Te advierto que debo irme, que es hora de volver a casa. “Pronto despertaré, pero volveré mañana, lo prometo.

En la tierra me va bien, pero me aburro mucho sabes” Maldigo a la alarma por despertarme. Y repito la rutina: bañarme, cambiarme, desayunar y subir al bus para ir al trabajo. Durante el almuerzo, leo ese libro que habla de los viajes astrales, en la contraportada te dibujo moliendo.

Extraño la vida en provincia, recuerdas ¿Por qué vinimos a Lima? Ah sí, dijiste que aquí teníamos más oportunidades, que seríamos más felices. Tengo que decir que te equivocaste. Te perdí y hoy estoy solo, con un trabajo esclavizante, con un mundo artificial y lleno de estereotipos ¿No me crees?

Ayer escuché la conversación de dos compañeras en el baño y era solo cotilleo. En el almuerzo me siento a leer sobre el water, subo los pies para que nadie me vea y pego una hoja bond con el mensaje “en mantenimiento”.

En el trabajo dijeron que soy rara, que leo un libro sobre un tema intrigante. Dicen también que me visto extraño ¿Y de qué importa la ropa si por dentro luzco mejor? Tengo muchos temas para conversar pero los almuerzos se pasan entre ex novios, tendencias y otras banalidades.

Estoy feliz, es mi octavo párrafo y ya casi es las 10 de la noche, los párpados me pesan. Es hora de dormir ¿Estás lista para verme? ¿Me extrañas tanto como yo? ¿Quieres qué tomemos un café? Necesito un abrazo ¿Me lo darás hoy? Ya voy para que me contestes. Te amo con el alma, mamá.

Autor: mabelobando

Como mucho, duermo poco. Alcohol para matar las penas. Odio el cigarro pero a veces fumo uno. Tengo sangre de chocolate, un perro, jeans rotos y una cámara. No quiero parecer hípster.

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